Sabato sexual

Creo que el día de hoy fue bastante productivo luego del trabajo, vi unas cuantas películas pornográficas divertidas, la mayoría de chicas con grandes traseros y conseguí varios libros de Ernesto Sabato (mi escritor favorito, por si acaso).

Leyendo Heterodoxia, que es un compendio de varias reflexiones, a veces breves, de distintos temas que van desde la novela policial y su verdadero atractivo hasta la obsesión central de Sartre.

Una de esas reflexiones, por lo menos de las que ya leí, me llamo poderosamente la atención, es básicamente de como el hombre asume su sexualidad casi diametralmente opuesta a la forma en que lo hace la mujer. Ahí les dejo algo del tío Sabato, es que no todo puede ser sexo anal.

 

ernesto_sabato.jpg

 

ESCISIÓN MASCULINA DE LA REALIDAD

En el hombre el sexo es un apéndice, no sólo desde el punto de vista anatómico sino también fisiológica y psicológicamente: está hacia fuera, hacia el mundo, es centrífugo. En la mujer está hacia dentro, hacia el seno mismo de la especie, hacia el misterio primordial. En el hombre el semen sale, es proyectado hacia fuera, como su pensamiento hacia el Universo; en la mujer, entra. Esa proyección masculina implica separación, escisión, desvinculación del hombre respecto de su simiente. En la mujer, al contrario, implica unión, fusión.

Cuando el acto carnal termina para el hombre, para la hembra comienza. En cierto modo, la mujer es toda sexo.

Por eso, tal vez, y como lo sostiene Jung, a pesar de ser la mujer una criatura esencialmente erótica, para ella la relación sexual tiene menos importancia que la anímica; en tanto que los hombres tienden a confundir eros con sexualidad y creen poseer a la mujer cuando la poseen sexualmente, siendo que en ningún momento la poseen menos, pues para ella sólo importa de veras la posesión erótica, es decir anímica, sentimental. Eros es, en suma, “relación entre almas” y es el principio supremo de la mujer, así como el logos, “interés por las cosas”, es el principio supremo de la masculinidad.

Como consecuencia de su caracterología sexual, centrífuga, el hombre tiende a crear otra realidad, que se añade a la natural: la realidad cultural, con su técnica y sus ideas, con su ciencia y su filosofía, con su arte y su literatura. En tanto que la mujer tenderá a reunificar la realidad escindida por el macho, volviendo lo cultural al seno materno, es decir, al seno de la naturaleza primordial y eterna, humanizando y animizando las cosas inertes, la técnica y los productos del arte y de la ciencia, psicologizando todo. Para la mujer las ideas puras no existen y no tienen sentido, son casi un juego descabellado, prolongación de la insensatez infantil. Y si las tolera, si las escucha y hasya si las admira es en virtud de su maternal ternura por los seres (los hombres) que quiere y que es capaz de admirar hasta en sus actos de demencia.

Excepto cuando advierte que esos misteriosos sistemas de ideas confieren un misterioso poder a los hombres. Pues entonces actuán sobre ella las dos fuerzas, siempre admiradas, del misterio y del poder. En esos instantes cumbres se suele ver a las mujeres, perplejas, extáticas como ante un ídolo, boquiabiertas, musitando frases como: “Y yo que lo creía un loco…” Es, tal vez, la frase que ha de haber pronunciado la señora de Cristóbal Colón.*

 

 

 

*Fragmento de Heterodoxia, publicado por primera vez en 1953

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Después no digas que no te lo dije.

3 responses to “Sabato sexual”

  1. Jean says :

    ¡Epa, Juan! Felicidades por este blog que trata, de una manera muy responsable, eso que a todos gusta, pero que muy pocos aceptan.

    Qué afortunado fuiste al haber encontrado un ejemplar de Heterodoxia, ya que la obra ensayística de Sábato apenas se consigue en los anaqueles de las librerías caraqueñas. Y por otra parte, me alegra muchísimo que ambos sintamos el mismo fervor por el Mayor Artista Latinoamericano del siglo XX.

    Cambiando de tema, me gustaría tu opinión sobre el cine del director Tinto Brass. ¿Te parece que en sus películas hay erotismo o pornografía bien realizada?

  2. juanitocinefilo says :

    Epale jean!

    No sólo encontré ese libro también me pude hacer de sendas copias de El Escritor y sus fantasmas y Apologías y Rechazos.

    En cuanto a lo de Tinto Brass pues creo que tengo una opinión algo deficiente, pues no he visto toda su obra, pero si he visto unas cuantas.

    Erotismo lo tiene y no creo que sea pornografía por lo menos no literalmente, pero definitvamente a nivel de fetiches si creo que el señor es un tanto “pornográfico”, por la forma en que los explota…

    Saludos!

  3. Jean says :

    ¡Yuzna! Entiendo tu punto de vista sobre Tinto Brass. Te preguntaba porque cuando compré “Monamour” pensé que iba a ver algo como “Historia de O” -que realmente no me gustó, y me parece que el tema da para explotarlo muchísimo mejor- y de súbito me encuentro con una historia que parece sacada de “Sex in the City” con escenas bien explícitas.

    Lo único que me dejó enganchado de la película fue la actriz que interpreta al personaje principal, ya que ostenta uno de los mejores traseros que haya visto últimamente en películas quemadas.

    See you

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