Bateman y sus fantasías pornográficas

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American Psycho es una de mis novelas favoritas, y no sé si eso dice mucho de mi, pero simplemente es así.

La imaginación de su autor (Brett Easton Ellis), me parece simplemente genial, y para muestra un botón, he aquí parte del imaginario pornográfico del protagonista, Patrick Bateman, de la epopeya nihilista y evasiva del señor Ellis

Ojo he escrito parte, no todo en el libro destila tal paroxismo

“Empieza la actividad sexual, un montaje porno duro. Después de afeitarle el coño a Torri, hago que se tumbe en el futón de Paul y que se abra de piernas mientras le meto el dedo y me lo chupo, y de vez en cuando le lamo el culo. Luego Tiffany me chupa el pene-tiene la lengua caliente y mojada y no deja de darle golpecitos al glande, poniédome nervioso-, mientras la llamo puta asquerosa, mamona. Mientras me follo a una con condón y la otra me chupa los huevos, dándoles lengüetazos, miro la serigrafía de Angelis, que cuelga encima de la cama y pienso en charcos, en chorros de sangre. En ocasiones la habitación está en silencio absoluto si se exceptúan los sonidos como de chapoteos que hace mi pene al entrar y salir de las vaginas de las chicas. Tiffany y yo comemos por turnos el coño afeitado y el el culo de Torri. Acaban las dos, simultáneamente, haciendo el sesenta y nueve. Una vez que tienen los coños los suficientemente lubricados, saco un consolador y dejo que jugueteen con él. Torri se abre mucho de piernas y se manosea el clítoris, mientras Tiffany se la coge con el enorme y aceitoso consolador, y Torri la anima a que se la coja con más fuerza, hasta que, por fin, jadeando, acaba.

De nuevo hago que se lo coman una a la otra, pero empiezo a dejar de estar excitado-lo único que puedo pensar es en sangre y en el aspecto que tendrá su sangre-, y aunque Torri sabe hacerlo, sabe cómo comer coños, eso no me tranquiliza y la aparto del coño de Tiffany y me pongo a lamerle y mordisquearle el coño rosa, blando y húmedo mientras Torri se abre de piernas y se sienta con el culo encima de la cara de Tiffany mientras se manosea el clítoris. Tiffany le come el coño, mojado y brillante, con ganas, y Torri estira la mano y agarra las tetas grandes y firmes de Tiffany. Yo muerdo con fuerza el coño de Tiffany, y ésta se pone tensa.

-Relájate- le digo, para tranquilizarla, y ella empieza a quejarse, tratando de apartarse, y por fin suelta un alarido cuando le desgarro la carne con los dientes. Torri cree que Tiffany está acabando y empuja su propio coño con más fuerza contra la boca de Tiffany, soltando gritos casi igual de fuertes, pero cuando miro a Torri, con la cara cubierta de sangre, y carne y pelo púbico colgándome de la boca, mientras la sangre sale a borbotones del desgarrado coño de Tiffany, empapando el edredón, noto que le domina el terror. Uso un pulverizador de autodefensa para cegarlas momentáneamente y luego las dejo inconscientes con la culata de la clavadora automática.

Torri recupera la conciencia y se encuentra atada, encogida, en uno de los lados de la cama, de espaldas, con la cara cubierta de sangre porque le he arrancado los labios con unas tenazas. Tiffany está atada con seis pares de tirantes de Paul al otro lado, totalmente inmovilizada ante lo monstruoso de la realidad. Quiero que vea lo que le voy a hacer a Torri, y está colocada de tal modo que es inevitable que lo vea. Como de costumbre, en un intento de entender a estas chicas, filmo su muerte. Con Torri y Tiffany utilizo una cámara Minox LX ultra-miniatura que usa película de 9,5 milímetros, tiene un objetivo de 15 milímetros f / 3,5, fotómetro y filtro de densidad neutral incorporados, y está montada sobre un trípode. He puesto un CD de los Travellings Wilburys en un lector de discos compactos portátil que cuelgo de la cabecera de la cama para apagar los gritos.

Empiezo a desollar a Torri poco a poco, haciendo incisiones con un cuchillo de carne y desgarrándole trocitos de carne de las piernas y el estómago, mientras ella grita, suplicando clemencia con una voz aguda, y espero que se dé cuenta de que su tormento será relativamente suave comparado con lo que pienso a hacerle a la otra. Sigo rociándole la cara de Torri con pulverizador de autodefensa y luego trato de cortarle los dedos con unas tijeras de uñas y por fin le echo ácido en el vientre y los genitales, pero nada de eso parece que vaya a matarla, de modo que recurro a degollarla y por fin la hoja del cuchillo le corta lo que quedaba de cuello, topando con el hueso, y me interrumpo.

Mientras Tiffany mira, finalmente le sierro la cabeza por completo, y levantándola como un trofeo, cojo mi pene púrpura por la erección y bajo la cabeza de Torri a mi regazo y se la meto en su ensangrentada boca y me pongo a cogérmela, hasta que acabo dentro de ella. Después estoy tan empalmado que casi ni puedo moverme por la ensangrentada habitación con la cabeza, que noto caliente y sin peso, en el pene. Esto me divierte un rato, pero necesito descanso, de modo que me quito la cabeza, metiéndola en el armario de roble y teca de Paul, y luego me siento en una silla, desnudo, cubierto de sangre y miro la película del canal por cable en el televisor de Owen, mientras bebo una Corona, quejámdome en voz alta, al tiempo que me pregunto por qué Owen no está abonado al canal codificado de películas.

Más tarde -ahora- le estoy diciendo a Tiffany:

-Te dejaré marchar…-Y le acaricio suavemente la cara, que está resbaladiza, debido a las lagrimas y al pulverizador y me reconcome que durante un momento crea que tiene esperanzas antes de que vea la cerilla encendida que tengo en una mano y que he arrancado de un sobre que cogí en la barra de Palio’s donde estuve tomando unas copas con Robert Farrell y Robert Pretcher el viernes pasado, y la bajo hacia sus ojos, que ella cierra instintivamente, quemándole las pestañas y las cejas, luego utilizo un encendedor Bic y le sujeto los párpados con los dedos, asegurándome de que los tiene abiertos, quemándome el pulgar y el meñique en el proceso, hasta que le estallan los globos oculares. Mientras ella está todavía conciente me echo encima de ella y, separándole las nalgas, le clavo un consolador que he atado a un palo, en el recto, utilizando la clavadora automática.

Luego, volviendo a darle la vuelta, mientras el cuerpo le tiembla de miedo, le corto toda la carne alrededor de la boca y, utilizando la taladradora eléctrica con una broca desmontable enorme, le hago más grande ese agujero mientras ella tiembla, protestando, y una vez más quedo satisfecho con el agujero que he hecho-su boca está lo más abierta posible; es un túnel rojizo oscuro con una lengua retorcida y dientes arrancados- fuerzo la mano dentro, hundiéndosela en el fondo de la garganta, hasta la muñeca-durante todo esto mueve incontrolablemente la cabeza, pero no puede morder porque la taladradora eléctrica le ha arrancado todos los dientes de las encías-, y agarro las venas que tiene allí y se las suelto con los dedos y cuando consigo arrancárselas bien, tiro con fuerza por la boca abierta, hasta que el cuello se hunde, desaparece, la piel se tensa y se rompe aunque sale poca sangre.

La mayor parte de las entrañas, incluida la yugular, le cuelgan de la boca, y todo el cuerpo se le agita, como una cucaracha patas arriba, temblando espasmódicamente, mientras sus ojos deshechos le cuelgan por la cara mezclándosele con las lágrimas y el líquido pulverizador, y luego, rápidamente, sin querer perder tiempo, apago las luces y en la oscuridad, antes de que muera, le desgarro el estómago con las manos. No puedo decir lo que estoy haciendo con ellas, pero hacen ruidos como de chapoteo y las tengo calientes y cubiertas de algo”.

Fragmento del capítulo “Chicas”, de American Psycho escrito por Bret Easton Ellis.

About Dontgetnastybro

Después no digas que no te lo dije.

One response to “Bateman y sus fantasías pornográficas”

  1. gocuzero says :

    Tio me gusta mucho tu pagina pero tio es lo mas espantoso que he leido en mi vida. me has echo llorar.

    El comienzo estuvo genial pero eso de matar pues como que ese rollo no me va.

    Como dijo peter Griffing no hay necesidad de matarlas pues ya estan muertas por dentro.

    Saludaos

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